Las Armas Reales de España

 

 

Éstas que vemos aquí representadas son las Armas completas de la Monarquía Española, tal como se establecieron en el reinado de Carlos III, en el que se añadieron los cuarteles correspondientes a los Ducados de Parma y Toscana.

Vicente Castañeda, en su libro “Arte del Blasón”, publicado en 1954 por la Editorial Hidalguía, describe estas armas y otras de España como sigue:

 

Armas reales de España.

Las Armas de Dominio del Rey de España, como Soberano de la Nación, fueron adoptadas desde la época de Felipe V; el escudo de ellas es Partido de uno y Cortado de dos. Su primer cuartel, de oro y cuatro palos de gules, que es de Aragón moderno; partido y flanqueado, jefe y puntas de oro y cuatro palos de gules, flancos de plata y un águila de sable, coronada de oro, picada y membrada de gules, que es de Sicilia. El segundo de gules y una faja de plata, que es de Austria moderno; partido de azur, sembrado de flores de lis de oro y bordura camponada, cantonada de plata y gules, que es de Borgoña moderno. El tercero, de oro y seis flores de lis de azur (distribuidas de arriba a abajo, una, dos, dos y una), que es del ducado de Parma. El cuarto, de oro y cinco roeles de gules (distribuidos en el campo de arriba a abajo, dos, dos y uno), un tortillo de azur en jefe cargado de tres flores de lis de oro, que son las Armas del ducado de Toscana. El quinto, bandado de oro y de azur con bordura de gules, que es el antiguo de Borgoña. El sexto, de sable y un león de oro, coronado de lo mismo, lenguado y armado de gules, que es de Brabante.

Entado en punta de oro y un león de sable, lenguado y armado de gules, que es de Flandes; partido de plata y un águila de gules, coronada, picada y membrada de oro, cargado el pecho de un cre­ciente trebolado de lo mismo, que es del Tirol.

Sobre el todo, escudo contracuartelado; primero y cuarto de gules, y un castillo de oro, almenado de tres almenas, con tres homenajes, el de en medio mayor y cada homenaje también con tres almenas, mamposteado de sable y aclarado de azur, que es de Castilla; segundo y tercer cuartel, de plata y un león de gules, coronado de oro, lenguado y armado de lo mismo, que es de León; entado en punta de plata y una granada al natural, rajada de gules, tallada y hojada de dos hojas de sinople, que es de Granada.

Sobre el todo del todo, escusón de azur, con tres flores de lis de Oro, que es Francia (Borbón), y la bordura de gules, que es de Anjou.

El escudo timbrado de una celada de oro, forrada de terciopelo carmesí, puesta de frente, abierta del todo, adornada de lambre­quines de oro y de armiños y sumada de la Corona Real de España. Alrededor del escudo los collares de Carlos III (antes el de la Orden del Espíritu Santo) y del Toisón de Oro.

Por tenantes, dos ángeles vestidos de levita, las dalmáticas de púrpura, cargadas de las Armas del escudo, superadas de un sol radiante de oro, teniendo cada uno bandera del mismo blasón pintada de oro, armada de. azur, con la divisa de gules atada a la muharra.

El todo colocado bajo un gran pabellón de púrpura, bordado, franjeado y borleado de oro, sembrado de castillos y leones, fo­rrado de armiños dobles. Su cumbre rayonada de un sol de oro, sumado de una corona de lo mismo, con un castillo y un león naciente, de gules, de frente, armado y lenguado de oro, coronado de la Corona Real de España, teniendo en la garra diestra una espada de plata, guarnecida de oro, y en la siniestra un mundo centrado y cruzado de lo mismo, que es la cimera de España.

El grito de guerra «Santiago», de gules, en una lista de plata, atada al castillo de la Cimera.

Por primera divisa surmontada, un sol radiante de oro y las pa­labras del salmo 49: «A solis ortu usque ad occassum», de oro, en una lista de gules, y por segunda divisa, acostada a los tenantes, las dos columnas de Hércules, una a cada lado, de plata su base y el capitel de oro, liadas con una lista de gules, cargada de «Plus Ultra», de oro, «Plus» a la diestra, «Ultra» a la siniestra, surmontada cada una, respectivamente, de una Corona Imperial y de la Real de España.

Estas Armas del Rey señalan sus primogenituras: en jefe, las de España, en punta las de Austria y Borgoña, de las que es he­redero.

No siempre fueron éstas las armas de dominio de los Monarcas españoles. Alfonso II usó una cruz de oro sobre campo de gules; el rey Don Alfonso VIII, titulado Emperador (año 1035), por alu­sión a los Reinos de Castilla y de León, que Se unieron en su tiem­po con los de Galicia y parte de Portugal, tomó por armas un castillo y un león, a las que los Monarcas posteriores añadieron y quitaron otras armas de los reinos conquistados, de sus derechos y de sus pretensiones.

El origen histórico de las actuales Armas Reales, es el si­guiente: Celebrado el casamiento de los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel en el año 1469, con el que se unieron los Reinos de Castilla y de Aragón definitivamente, se convino por dichos Monarcas, después de oír a los Nobles, Prelados y Conse­jos, que las Armas de Castilla y de León prefiriesen a las de Aragón y Sicilia, y estas últimas a las de los demás reinos unidos, así para titularse como para timbrar los sellos, escudos y banderas, a los que añadieron el de Granada, efectuada su conquista.

La propia Capitulación y conformidad que hubo entre castella­nos y aragoneses, se tuvo entre éstos y los catalanes el año 1237 con. motivo del casamiento del conde de Barcelona, Don Ramón Berenguer IV con Doña Petronila, única hija del rey de Aragón Don Ramiro, determinándose en ella el orden que había de usarse en los Títulos y Armas de ambos reinos.

Cuando se incorporaron a la Corona en el año 1504 los Países Bajos, por el casamiento de Felipe I con la infanta Doña Juana, se ordenaron las Armas del flamenco, después de las de nuestros reinos, en la forma que reseñada queda, de cuyo tronco proceden las del Ducado de Borgoña y Ducado de Flandes, cuarteladas con las de España desde la época del emperador Carlos V, en cuya disposición continuaron, junto con las de Brabante y Tirol.

Los lambrequines de oro y armiños que se ponen en el es­cudo provienen del emperador Maximiliano, y desde que el tronco de la Casa de Austria tuvo asiento en España, los llevaron así el emperador Carlos V y los reyes Felipe II, III y IV.

El cuartel de Armas de Austria procede de Felipe III, por ser éste el de su Casa desde que Leopoldo II, duque de Austria, sa­liendo de un combate con infieles, apareció todo cubierto de san­gre, y desciñéndose su faja, no se vio blanco sino el espacio que ésta cubría, lo que obligó a los Reyes de Armas a mudar las anti­guas armas de azur con cinco alosas de oro puestas en aspa, por otras que recordasen la hazaña realizada, y que son las actuales.

Felipe V de Borbón añadió, a principios del siglo XVIII, el es­cudo de su Ducado de Anjou.

Carlos III añadió la cruz y collar de la Orden española que fundó y lleva su nombre, y además dos cuarteles, uno con las Ar­mas de Ducado de Parma y otro con las del Ducado de Toscana, ambos por su madre, Doña Isabel de Farnesio, heredera de aquellos Señoríos.

Los soportes del escudo son dos leones, por ser propios de las Armas de España; el que hoy día se pongan en su lugar dos án­geles, es prerrogativa especial de los Reyes, en representación de su majestad e imperio; el estar vestidos con levitas simboliza Paz.

Felipe I, después de su casamiento con Doña Juana, puso por soportes de su escudo dos leones, aunque anteriormente usó dos grifos, que son los soportes de la Casa de Austria.

Carlos V, antes de ser coronado Emperador de Alemania, ponía un grifo a la diestra por Austria y un león a la siniestra por España; después que fue Emperador puso el águila, explayada o extendida, del Imperio. Los demás reyes de España, desde Felipe II hasta Felipe V, pusieron por soportes dos leones.

La Cimera de un Castillo con un león naciente es la propia de España, usada por nuestros Reyes desde Carlos V, sacada del cuerpo de armas de su Real escudo, representando la espada que tiene en la garra derecha la rectitud de su Justicia, y el Mundo que tiene en la izquierda el poder soberano.

La voz o grito de guerra «Santiago», alude a la especial pro­tección que este Santo ha prestado siempre a España como Tute­lar y Patrono; siendo las letras gules y la cinta de plata, por con­formarse estos colores al escudo blanco y cruz roja con que se adorna al Santo.                .                                    .

La primera divisa «A solis ortu usque ad occassum», con el Sol por jeroglífico, manifestaba no salir el Sol de los dominios es­pañoles. La segunda divisa de las columnas «Plus Ultra», la co­menzó a usar Carlos V el año 1547, para dar a entender la magna extensión de sus conquistas. Simbolizan las dos coronas que sur­montan las columnas, los dos Imperios de América y de España; el color de gules en que están las dos divisas corresponde al color de la bordura que tiene el escudo de Borgoña; las letras de oro simbolizan la clemencia, la justicia, el poder y la soberanía.

El Rey de España es jefe de la Orden del Toisón de Oro, ins­tituida por Felipe “el Bueno”, duque de Borgoña, en la ciudad de Brujas, el 10 de enero de 1429, día de su casamiento con Isabel de Portugal. El collar de esta Orden está compuesto de pedernales adosados, que representan la letra B, inicial de Borgoña, sacando lumbre, alusión a la divisa del duque Felipe que tenía este mote: «Ante ferit quam flamma nacet»; al extremo del collar pende el cordero o toisón que da nombre a la Orden.

 

Armas de España.-Las armas reales a que nos hemos referido anteriormente, son las personales del monarca de España, como antes lo fueron, desde Carlos III, de los demás reyes españoles de la Casa de Borbón, nada tienen que ver con las del Escudo de Es­paña; las insignias de una nación las constituyen los elementos heráldicos que cualquiera que sea la forma de gobierno que en ella se implante, o la dinastía que reine, lo signifiquen o demuestren.

En este sentido consignaremos que el Blasón nacional es cuar­telado en cruz; primero, de gules, con un castillo de oro, almenado de tres almenas y donjonado de tres torres, la de en medio mayor, cada una con tres almenas, el todo de oro, mazonado de sable y aclarado de azur, que es CASTILLA; el segundo, de plata y un león de gules, coronado de oro, armado y lampasado de lo mismo, que es LEÓN; el tercero, de oro y cuatro palos de gules, que es ARAGÓN; el cuarto, de gules y una cadena de oro puesta en orla, en cruz y en sotuer, que es NAVARRA; entado en punta de plata y una gra­nada al natural, rajada de gules, sostenida, tallada y hojada de dos hojas de sinople, que es GRANADA. Acostadas una a cada lado, las dos columnas de Hércules, de plata, con la basa y el capitel de oro, liadas con una lista de gules, cargada la de la diestra con el Plus, y la siniestra con Ultra, ambas de oro, representación y emblema de la empresa de España en América.

 

Armas del Príncipe de Asturias y de los Infantes.-El Príncipe de Asturias trae por Armas las del Rey, brisadas con un lambel de tres puntas; la corona que surmonta el escudo, como la Real, con la sola diferencia de poner en ella cuatro aros, en vez de los ocho que lleva el Rey.

También puede usar como blasón, para diferenciar sus armas de las del Monarca, escudo brisado con las del Principado de As­turias, que son cuarteladas en cruz; el primero de Castilla, segun­do y tercero de Asturias (que es una copa de oro cubierta, en campo de azur) y cuarto de León; de esta manera se observarían cumplidamente las leyes heráldicas.

Los Infantes de España usan las mismas Armas que el Rey, brisadas en lambel; la corona de su escudo se diferencia en que no está cubierta ni cerrada por los aros o diademas que cubren la Real.

 

Vicente Castañeda y Alcover

de la Real Academia de La Historia

Arte del Blasón. Manual de Heráldica

3ª Edición, Madrid 1954. Ediciones Hidalguía.

 

 

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